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Ya terminado el puente de San Agustín, ahora el dolor
de cabeza en Gustavo Baz, la rampa del segundo piso.

• El beneficio de
esta obra no será tangible hasta que entre en operación el segundo piso, cuando
menos en su dirección sur-norte.
Una vez terminada la
construcción del puente en Av. Gustavo Baz y Calz. San Agustín, se logró una
pequeña mejoría en la vialidad.
Decimos que una pequeña
mejoría, dado que aún las autoridades no afinan los tiempos de semáforo, así
como las reglas de estacionamiento en esta zona, pero este es un tema que más
adelante comentaremos.
Ahora el nuevo dolor de
cabeza es la construcción del segundo piso en el periférico y propiamente en la
zona de Gustavo Baz, la rampa de descenso que se está construyendo. Dicha
construcción desquicia todos los días y primordialmente en las mañanas a la hora
de ir al trabajo, debido a que de cuatro carriles por lado, básicamente se deja
uno para llegar al periférico ó para bajar de este.
Entendemos y estamos de
acuerdo con la necesidad del progreso y la creación de infraestructura vial,
pero tenemos nuestras reservas y desacuerdos en la planeación vial, además de
las reglas que se deben de seguir al generar obras de esta magnitud.
Todos los habitantes de la
zona en cuestión y no nos referimos a los que circulan por esta avenida ó por el
periférico, sino a los residentes de la zona que viven un calvario inclusive al
salir de sus casas y no se diga el ruido que en las noches se tiene que
soportar, debido a los camiones de gran tamaño que pasan por la mitad de las
zonas residenciales, esto por el cierre del periférico por la construcción del
segundo piso.
No digamos la mala planeación
de las rutas, sino la nula planeación para todos estos vehículos que desvían del
periférico, que los obliga a llegar a Gustavo Baz a través de las avenidas que
cruzan por en medio de las colonias Pastores, Echegaray, Colón Echegaray, etc..
en vez de mandarlos por la Calz. San Agustín,
la cual en el sentido hacia Gustavo Baz no tiene casas en esa acera.
Otro
problema que viven
a diario los residentes de la zona, es ni siquiera
poder salir de su domicilio con el vehículo,
debido a que está
bloqueada la entrada por coches en ruta a al trabajo y que por supuesto les
importa poco a los conductores que sea doble sentido la calle en cuestión.
Estamos educados, ó no, a primero lograr nuestro propósito
por encima del derecho de los demás para circular por las calles en el carril
previsto para esto ó de vivir tranquilamente en un hogar que en su momento se
encontraba en una zona residencial, la cual ahora es presa de un eje vial.
Existen muchas incongruencias
en la urbanización de nuestra zona, las cuales en algún momento platicaremos,
pero en este momento es el segundo piso y la rampa en Gustavo Baz lo que nos
ocupa.

Volviendo al tema, las obras
en proceso
seguramente nos
van
a
traer
muchos
beneficios,
aunque en
este momento no lo podamos creer.
También debemos ser prudentes
y concientes de que va
a llevar mucho tiempo lograr el objetivo final y nosotros
debemos contribuir por fuerza, tal vez
con un cambio de horario en
la salida ó llegada a la casa. Sabemos que es injusto pero a lo mejor nos hace
la vida más amable a pesar de los que no respetan nada ni a nadie.
SATELUCOS
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